Cómo tener salud financiera

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La salud financiera es conseguir un balance positivo entre los ingresos y los gastos, lo que nos permite con ese resultado ahorrar e invertir. Es un requisito imprescindible para lograr crecimiento y prosperidad.

Si eres capaz de cumplir todos o la mayoría de los siguientes 14 pasos o estrategias estoy seguro que alcanzarás una buena salud y estabilidad financiera. De tí depende.

 

1 – Cambia lo que sientes y tu relación respecto al dinero

El paso más importante para tener un plan financiero es revisar tus actitudes con el dinero. ¿Estás dispuesto a aceptar tu responsabilidad de cambiar tu situación financiera?¿Crees que puedes cambiar la manera en que tomas tus decisiones económicas? Ganar o conseguir dinero no es equivalente a quitárselo a otra persona, lo más probable es que ambas parten ganen en cualquier intercambio económico. La libertad y la independencia financieras son conseguibles, no son sueños de locos o ricos.

2 – Organízate

Empieza con un registro de tus ingresos y de tus gastos, guarda tus nóminas, tus recibos principales…

Organiza también tus documentos legales, como testamento, seguros, documentos de poderes legales… (vale, igual no tienes ni uno de estos aún).

 

3 – Márcate objetivos financieros, también a medio y largo plazo

Marcarse objetivos financieros es fundamental para llegar a tener una buena salud financiera.

Los objetivos deben cumplir las reglas de ser SMART:

  • Specific (específico): Voy a devolver el crédito de 3000 € que pedí.
  • Medible (measurable): Voy a ahorrar 100 € al mes para las vacaciones.
  • Alcanzable(attainable): Puedo hacer frente a ese gasto si me cambio del contrato de móvil que tengo.
  • Realista(realistic): Voy a ir a ver exposiciones gratuitas en vez de irme de compras.
  • Tiempo (timeline): Habré ahorrado para el coche en tres años.

Podemos dividir los objetivos en los de corto plazo (un año), los de medio plazo (entre dos y cinco años), y los de largo plazo (para los que se necesitan más de 5 años).

 

4 – Controla tus gastos

Se recomienda controlar tus gastos durante al menos 30 días antes de que te hagas un presupuesto, aunque es aún mejor que lo hagas hasta que sepas del todo en que se gasta todo tu dinero.

Puedes controlar tus gastos de diferentes maneras: llevando un pequeño cuaderno encima y apuntando cada vez que hagas un gasto; guardando todos los recibos y después sumarlos en un documento o en un calendario, o controlarlos a través de alguna app.

 

5 – Hazte un presupuesto

Un presupuesto muestra el dinero que entra en tu casa (los ingresos que tienes) y el dinero que sale (los gastos que realizas). Detalla cuanto dinero tienes, cuanto dinero necesitas para vivir y como lo gastas.

Una recomendación que te puede servir de orientativa es la del 50/30/20: el 50 % de tus ingresos pueden estar destinados a cubrir tus necesidades, el 30 % pueden irse en tus deseos y caprichos, y al menos el 20 % a ahorros. En mi opinión ese 20% debería de subir y acercarse a un 50% todo lo posible… inevitablemente reduciendo el porcentaje de los otros dos.

 

6 – Reduce tus gastos

Es probable que una vez que conozcas tus gastos de manera detallada empieces a reducir tus gastos de manera automática. Una vez que has determinado en que gastas, decide de donde puedes recortar gasto para así apoya tus nuevos planes financieros. Sencillos trucos pero que no todo el mundo sigue son:

  • Llévate la comida al trabajo
  • Haz tus compras de comida aprovechando las ofertas del super o los productos de temporada
  • Ahorra en tus contratos de teléfono móvil e internet
  • Aprovecha el ocio gratuito de tu ciudad (ya lo estás pagando con tus impuestos, úsalo)
  • Valora la diferencia de gastos entre usar transporte público o coches por horas y tener tu propio vehículo
  • Cómprate la ropa fuera de temporada y aprovecha las rebajas

7 – Calcula tu riqueza total

Tu riqueza total se calcula sumando todos tus activos, es decir, el dinero que tienes en cash, inversiones, lo que vale tu casa…, y a esta cifra total restándole tus pasivos, o la suma de las deudas que tienes.

 

8 – Reduce tu deuda

Si tienes deudas, hay dos maneras generales de afrontar como reducir tus deudas. Lo más sencillo es devolviendo las deudas o créditos que tengas empezando por los más pequeños. Este método es bueno pero no es el mejor. La mejor manera de ir reduciendo tus deudas es ir pagándolas por orden de mayor a menor tipo de interés que estés pagando: si caíste en la “tentación” de pedir uno de esos créditos rápidos que se anuncian por internet o TV y que cobran intereses anuales por encima del 20 %, empieza por éste.

 

9 – Cuidado con las tarjetas de crédito

Una tarjeta de crédito puede usarse casi como una tarjeta “normal” de débito cuando nuestro banco nos pasa todos los gastos del mes anterior en una determinada fecha, o como su nombre indica creando realmente “crédito” para nosotros y permitiendo prolongar y aplazar estos pagos: cuidado porque hoy día algunas tarjetas de crédito vienen con esta opción activada por defecto (la tarjeta Wizink por ejemplo), pero tú puedes y debes cambiar esta opción.

 

10 – Comienza un plan de ahorro

Para alcanzar tus objetivos financieros es imprescindible que te comprometas con ahorrar. Un mínimo absoluto debería ser que ahorres un 10% de tus ingresos. Si lo ves muy difícil algunas maneras de comenzar a hacerlo pueden ser atreverte con iniciativas como vender cosas que te sobren por Wallapop o buscar un trabajo a tiempo parcial.

 

11 – Protegete tú y tus activos

Aunque en España tenemos un buen sistema de protección social en comparación con la mayoría del resto del mundo, parece razonable que en función de tu situación personal y familiar pienses si te puede venir bien tener seguros de salud, de vida o de discapacidad. Y el del coche por supuesto si lo tienes.

 

12 – Haz bien tus grandes compras

Si estás planeando una compra importante como una casa, un coche, un ordenador o una televisión, deberías asegurarte que revisas que antes has pensado en ella:

  • como uno de tus objetivos financieros
  • sabiendo que es asumible dentro de tu presupuesto
  • preguntándote si puedes hacerla frente con tus ingresos actuales, o si la vas a financiar y te vas a endeudar de una manera razonable

 

13 – Asegura tu futuro financiero

Si tú trabajas duro por tu dinero, tu dinero debería trabajar duro para ti. Invertir, y especialmente invertir a largo plazo, es la mejor manera de hacer crecer tu riqueza. Antes de invertir debes de pensar cuanto riesgo estás dispuesto a a sumir y cual es tu límite temporal, en que plazo crees que podrías necesitar ese dinero. Si te animas a invertir en fondos de inversión asegúrate que si tienen comisiones altas sean buenos, o si no lo son y son indexados que sean de comisiones bajas.

 

14 – Haz tus revisiones financieras

Alcanzar la salud financiera no ocurre ni en un día ni en un mes. Lleva tiempo y compromiso y por eso una revisión de vez en cuando puede ayudarte a volver al camino si te has salido de él. Planea una revisión cada 3 ó 6 meses, y cúmplelo. Si consigues un trabajo mejor o tus ingresos cambian por algún motivo aprovecha para revisar y actualizar tu plan financiero.

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